• Edgar Ecace

La Bruja Enamorada


No cabe duda que una mujer enamorada y despechada es capaz de hacer hasta lo imposible para hacer que su hombre nunca la deje y esto que les voy a contar, sucedió en un pueblo muy pequeño cerca de la ciudad de Durango.

Mi nombre es Pedro, soy un detective privado, oficial retirado del ejército nacional, yo viví y fui testigo de muchas cosas cuando fui militar, pero les prometo que nunca me imagine vivir lo siguiente.

Una mañana fría y lluviosa, un hombre llegó a mi oficina privada a entablar una denuncia, que supuestamente alguien lo visitaba todas las noches, le tomé los datos y después le pedí que me narrara los sucesos, me contó que todas las noches después de acostarse, alguien entraba a su recamara, se sentaba al lado de su cama, después se le subía en el pecho y lo dejaba sin respiración, muchas veces amanecía con rasguños en el pecho y cara.

Le pregunte que si alguien tenía llaves de su casa y que se atreviera a hacer estas cosas o que si en algún momento lo había amenazado, pero me quedé helado cuando me respondió que no habrían la puerta, que aparecía en su cuarto una sombra flotando en la oscuridad, él sentía la presencia desde su cama, aquello no tenía ni pies ni cabeza.

Después de que me contó todo lo sucedido, lo mandé para su casa y le dije que volviera al otro día, para ver que se podía hacer. Esa misma noche me fui y me paré en frente de la casa de aquel hombre, la lluvia no dejaba de caer, el viento soplaba fuertísimo y de repente el cielo se iluminaba por tanta centella, yo permanecí en mi auto pacientemente, encendí un cigarrillo y pensaba en silencio mientras me le quedaba viendo a la casa, “Si alguien entraba a esa casa yo lo vería llegar”,


El hombre apagó las luces de la casa un poco antes de las 11 de la noche, y ya entrada la noche, más o menos como la 1 de la mañana seria, cuando de repente vi una sombra que se paró en el techo de la casa, era grande como un humano, pero como en forma de pájaro, la intensa lluvia y la oscuridad de la noche no me dejaban ver con exactitud qué era aquella sombra, pero esta comenzó a bajar lentamente por la pared y entró por la puerta de la terraza, pero sin abrirla, mil cosas pasaban por mi cabeza por todo lo que estaba mirando, caminé hacia la casa y cuando apenas iba a tocar la puerta, vi que la luz de un cuarto se encendió y escuche el grito de aquel hombre, en ese instante levanté mi mirada hacia arriba y vi como la sombra salía por la misma puerta de la terraza por donde entró y subió rápidamente por la pared hasta llegar arriba, ya en el techo escuché un grito y una carcajada burlesca, aquella sombra se hecho a volar y desaparecio entre lo negro de la obscuridad.


Ya cuando puede guardar mi compostura, toqué la puerta y me abrió el hombre de la denuncia, me contó que la presencia llegó y le susurró al oído, “nadie puede ayudarte”, “eres mío” y fue cuando salió de la casa.

En Verdad, esto no era algo que pudiera resolver un detective, pero esto era algo que iba más allá de mi entender.

A la mañana siguiente, busqué hablar con una mujer que sabía algo del tema, era una vieja amiga que era clarividente y ya en algunas ocasiones me había contado algunas historias, pero yo incrédulo, solo me reía y burlaba de ella.


Después de contarle todo lo sucedido, mi amiga me dijo que definitivamente era una bruja que estaba detrás de aquel hombre, me sugirió dejar un círculo con sal al lado de la cama y un vaso con agua bendita cerca del buro y cuando estuviera la presencia de la sombra adentro en el cuarto, él hombre le debía arrojar el agua y decirle, “Recoge esa sal”, la Bruja o el espíritu de esta, saldría chillando de allí y al día siguiente, la mujer volvería en persona a pedir sal a aquella casa, estaría quemada donde le cayó el agua bendita.

Salí a buscar aquel hombre y le dije todo lo que debía hacer aquella noche, yo permanecí frente a la casa adentro de mi auto, cuando de repente, la vi llegar por el techo, la vi entrar y también la vi salir chillando de allí, el hombre había ejecutado todo lo que mi amiga me había dicho a la perfección, no me quise ir del lugar y amanecí ahí vigilante, cuando más o menos como a las 6 y media de la mañana llegó una mujer joven, se cubría la cara con un pañuelo, tocó la puerta y pidió un poco de sal, al parecer era conocida, porque le daban el pase para entrar, pero ella se negó, en aquel momento apareció el hombre de la denuncia, también yo me acerque a la puerta, la mujer era una antigua novia del denunciante, como este la dejó, ahora quería hacerle daño, yo me presenté como detective de la policía, le dije que sabía lo que estaba haciendo y venía a detenerla, algo que era falso, lo que la mujer hacía era un delito, pero esas cosas no se pueden comprobar ante un juez en la corte, la mujer lloró y me suplicó que la perdonara, le dije que la única manera, era que abandonara el pueblo y no volviera nunca, ella aceptó y desapareció del pueblo, pero tres días después aquella bella mujer apareció muerta en el río, con tres puñaladas en el corazón, ahora estoy investigando su muerte y lo que son las cosas de la vida, ahora el principal sospechoso es aquel hombre que abrió la denuncia,

pero esa historia, se las contaré, en otra ocasión….


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